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viernes, marzo 26, 2010

" El vídeo que Nestlé no quiere que veas "


___Ayer se lanzaba a los medios internacionales este vídeo sobre Nestlé. Ya ha sido retirado de Youtube en su versión inglesa…míralo antes de que lo retire también en español: Video Kit Kat

___A veces un acto cotidiano puede tener serias implicaciones para el clima y la biodiversidad. Como reza el anuncio de Kit Kat, “tomarse un respiro” puede ser algo imprescindible a media mañana….o algo innecesario y totalmente cruel. ¿Qué? ¿Cómo? ¿tomarse una vulgar chocolatina puede ser algo malo?
Greenpeace acaba de lanzar un impactante vídeo sobre Kit Kat. Tienes que verlo, no te dejará indiferente. En él se relaciona la destrucción de los bosques de Indonesia y la extinción de los orangutanes con la multinacional de la alimentación Nestlé.
El conocido Kit Kat se produce a gran escala en muchos países. El que está presente en el mercado español está fabricado en Alemania. Para su fabricación se utiliza un aceite de origen vegetal procedente del Sureste Asiático: el aceite de palma.
El aceite de palma se extrae de los dátiles de la palma africana y es, por su bajo precio, un aceite muy demandado para la industria de la alimentación, cosmética y, recientemente, el sector de los agrocarburantes. Para cultivar esta palmera se están talando las selvas de Indonesia y se están destruyendo turberas, grandes depósitos de materia orgánica que acumulan mucho carbono.

___¿Sabías que en la última mitad de siglo, en Indonesia se ha talado, quemado o degradado una extensión de selva que equivale a dos veces el tamaño de Alemania? Esto pone en peligro la biodiversidad, con especies como el orangután, y los recursos de 60-90 millones de personas que dependen de los bosques para su supervivencia. Y no nos olvidemos del clima: Indonesia es el tercer país emisor de gases de efecto invernadero por deforestación (después de China y Estados Unidos).
La demanda de aceite de palma sigue en aumento. Y el gran responsable de que el cultivo de esta palmera sea tan destructivo tiene el nombre de una gran multinacional: Sinar Mas, empresa proveedora de Nestlé, fabricante de Kit Kat. ¿Sabías que cada 5 minutos se fabrican los suficientes Kit Kat como para, convenientemente apilados, alcanzar la altura de la Torre Eiffel?
Entonces, ¿Qué pueden hacer las personas que consumen Kit Kat? No se trata de que dejes de consumirlo, no es un boicot. Lo que queremos es que Nestlé no se suministre del aceite de esta multinacional, y que se comprometa como ya lo han hecho otras multinacionales de la alimentación como Unilever o Kraft.
Si quieres “tomarte un respiro con un Kit Kat” piensa primero que las selvas de Indonesia también necesitan un respiro. Escribe a Nestlé y exige que tu Kit Kat no esté elaborado con aceite de palma producido por empresas que destruyen las selvas indonesias.


Fuente: [1].

domingo, julio 05, 2009

Contaminación transgénica del Maiz Mexicano


. .Un nuevo informe científico muestra que la contaminación transgénica del maíz en México está más extendida de lo que se creía, pero además, que el gobierno ha contribuido activamente a aumentarla a través de sus propios programas.

El estudio publicado en mayo de 2009 en la revista PLoS One, fue presentado en México por la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS). Se titula "Dispersal of Transgenes trough Maize Seed Systems in Mexico" (Dispersión de transgenes a través de los sistemas de semillas de maíz en México) y es producto de un equipo de investigadores mexicanos y estadunidenses. Los autores principales son José Antonio Serratos y George Dyers y fue coordinado por Elena Álvarez Buylla de la UNAM; también participaron Alma Piñeyro y Hugo Perales, entre otros.
El estudio tomó cuatro años de colectas y análisis y muestra por primera vez contaminación transgénica en maíz de Veracruz, Yucatán y Guanajuato. A nivel nacional, 5 por ciento de las semillas muestreadas tuvieron presencia de transgenes. Regionalmente, el mayor porcentaje –13 por ciento– se mostró en el sureste, mientras que en el centro-occidente dio un promedio de 3 por ciento.
Los autores estiman que esta diferencia se debe a que en el sureste se usa mayoritariamente semilla campesina propia, que ocasionalmente es mezclada con semilla recibida o comprada en tiendas locales, a través de programas del gobierno. Por esta razón, la mayoría de los predios campesinos en esa área están libres de contaminación, pero muchos que aceptaron programas del gobierno, como Kilo por Kilo, se contaminaron directamente o por medio de vecinos que las mezclaron con sus propias semillas.
. .Un amplio muestreo que realizó la Red en Defensa del Maíz en 2003 y años posteriores, también mostró contaminación en semillas campesinas que están alejadas de campos comerciales, por lo que la Red alertó desde entonces que los campesinos debían ser mucho más cuidadosos en el tipo de semillas que aceptaban y solamente usar "semillas de las que se conoce su historia". En un Foro de la Red en febrero 2009, se denunció que semillas provistas por el gobierno o compradas en tiendas locales con recursos del PROMAF (Programa de apoyo a la cadena productiva del maíz y el frijol) también estaban contaminadas.
En el occidente y norte del país es común el uso de semilla comercial. Allí el proceso de erosión de soberanía de semillas y la dependencia con semillas de empresas está mucho más avanzado: los agricultores están obligados a comprar semilla cada año ya que los híbridos sólo mantienen el rendimiento una sola estación. Pese a este cambio estacional, se detectó de todas formas contaminación transgénica. Ambos casos indican por tanto que las semillas híbridas de las empresas y las que utiliza el gobierno en sus programas están contaminadas con transgénicos.
Es un dato alarmante pero no sorprendente: la mayoría de las semillas comerciales de maíz provienen de Estados Unidos, y según mostró la Unión de Científicos Preocupados de ese país, la mayoría de las semillas híbridas (vendidas como no transgénicas) de maíz, algodón, soya y canola, están contaminadas con transgenes.
La UCCS denuncia que esto es una amenaza a las variedades de maíz en su centro de origen, y que si no se detienen las fuentes de contaminación transgénica, se coloca en riesgo permanente y fatal la integridad del grano, por acumulación de transgenes que pueden provocar deformaciones, falta de rendimiento y otros efectos que podrían ser aún peores con el aumento de siembras a campo abierto en Estados Unidos de maíces "biorreactores", manipulados para expresar sustancias industriales no comestibles.
A esto hay que sumar la contaminación por otras vías, como la contaminación intencional en Chihuahua y las plantaciones ilegales de maíz transgénico, que esparcen polen transgénico a través del viento, insectos, etcétera.
La UCCS reclama que se restablezca inmediatamente la moratoria contra la siembra de maíz transgénico, una demanda altamente relevante cuando el gobierno está considerado las solicitudes de liberación a campo de maíz transgénico de las trasnacionales Monsanto, DuPont-Pioneer y Dow. Señala además, que el proceso de estudio mostró la enorme complejidad y dificultad para detectar la contaminación y alertan que las redes de monitoreo que el gobierno montó para ese fin, son mayoritariamente privadas y parcializadas ya que dependen de tecnologías patentadas y propiedad de las mismas empresas transnacionales que generan la contaminación.
La Red en Defensa del Maíz denunció a principios de este año que ese monitoreo digitado desde el gobierno, es una nueva forma de promover la eliminación de las semillas campesinas y entrometerse dentro de las comunidades, para culpabilizar a la víctimas, acelerar la eliminación de sus propias semillas y aumentar la dependencia con las trasnacionales. Así se completa el ciclo que iniciaron las empresas con ayuda del gobierno para apoderarse de las semillas, llave de toda la red alimentaria: sustitución de las semillas campesinas por programas y nuevas leyes restrictivas, contaminación por polen y semillas importadas, y ahora monitoreo "privado" –cuando todos los años anteriores no hicieron nada–, seguido de "limpieza étnica" de semillas, provocando mayor erosión de la diversidad de maíces campesinos.
Contra estos ataques, la Red en Defensa del Maíz exige parar la liberación del maíz transgénico, en una declaración apoyada por más de 800 organizaciones y miles de individuos de todo el mundo, y llama a todas las comunidades a seguir cuidando la diversidad de semillas nativas, base de la alimentación, de las culturas y las autonomías.

Fuente: [1].


lunes, mayo 04, 2009

Guía roja y verde de alimentos transgénicos



¿Usted ha consumido transgénicos?
¿Sabe en qué alimentos se pueden encontrar?
¿Sabe qué hacer para evitar consumirlos?
¿Conoce sus posibles efectos en la salud?

Estas son las preguntas que esta Guía busca responder para un público consumidor que demanda esta información y que está cada vez más interesado en comer saludablemente.
¿Qué es un transgénico?
Los cultivos transgénicos son organismos creados en el laboratorio con una técnica que permite insertar genes de bacterias, plantas o animales a cultivos como el maíz y la soya. A los transgénicos también se les dice Organismos Genéticamente Modificados (OGM). Estas técnicas permiten a los científicos saltarse la selección natural y la evolución, al intercambiar genes entre especies que naturalmente no podrían cruzarse. La ingeniería genética aplicada para la creación de transgénicos, “corta y pega” genes sin controlar dónde y cuántos se pegan en el organismo receptor y sin que se sepa qué efectos inesperados pueden provocar. Tampoco se sabe si estas construcciones transgénicas son estables o no.

Una vez que estas nuevas especies son liberadas al ambiente o a la cadena alimenticia, no hay manera de retirarlas. Dado que se desconocen los efectos a largo plazo que estos cultivos producirán sobre los ecosistemas y la salud humana.
Los transgénicos en México
Un 96.5% de los consumidores mexicanos ignora qué son los transgénicos o no sabe si los está comiendo y en qué alimentos, en tanto que un 98 % de los mexicanos opina que las empresas deben informar en sus etiquetas si sus productos contienen transgénicos. México importa de Estados Unidos más de 6 millones de toneladas de maíz cada año, de las que 45 por ciento son de maíz transgénico. En nuestro país está prohibido sembrar maíz transgénico porque somos el centro de origen del maíz y es necesario proteger nuestras variedades de maíces mexicanos de la contaminación transgénica que puede producirse si el polen del maíz transgénico se cruza con el de nuestras variedades nativas e híbridas. Sin embargo, se han otorgado permisos para siembra “no comercial” de soya y algodón transgénicos. La autoridad sanitaria permite la comercialización para consumo humano de 31 transgénicos de soya, canola, maíz, algodón, papa, jitomate y alfalfa. Estos ingredientes entran en nuestras dietas sin control alguno y sin nuestro consentimiento expreso.

....Los consumidores tenemos derecho a saber y a decidir
De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas, el derecho a la información es el primer derecho básico de los consumidores. Contar con información de los bienes y servicios que las compañías ofrecen de manera oportuna, completa, clara y veraz permite a los consumidores elegir qué es lo que quieren comprar. Por ello los mexicanos tenemos derecho a saber si los alimentos que adquirimos para nuestras familias contienen ingredientes o derivados de transgénicos, para que así cada uno decidamos si los comemos o no.
Este derecho no está garantizado por la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados vigente en México (mejor conocida como Ley Monsanto), que sólo obliga a informar sobre los transgénicos que sean “nutrimentalmente distintos de forma significativa”. Esta característica es vaga y discutible por lo que la industria puede usar esta imprecisión para evadir su obligación de informar al consumidor. A principios de 2006 se presentaron dos iniciativas en el Senado para que dicha ley establezca que el etiquetado de transgénicos sea obligatorio y así se respete a cabalidad el derecho legítimo e incuestionable de las personas a saber y decidir qué es lo que se comen.

....¿Qué alimentos pueden contener transgénicos?
En México hasta el 2006 se han emitido autorizaciones a 31 transgénicos de maíz, soya, papa, canola, jitomate, algodón y alfalfa. En teoría, ningún transgénico distinto a éstos puede ser vendido o usado legalmente para consumo humano en nuestro país, si bien la realidad es que ninguna autoridad mexicana se ocupa de verificar qué tipo de transgénicos importados están entrando a nuestro país. Ante esta falta de supervisión y control gubernamental es urgente que las empresas certifiquen que NO usan transgénicos. Los alimentos que no contengan ingredientes derivados de maíz, soya, canola, algodón, papa, jitomate o alfalfa, pueden considerarse libres de transgénicos. Es preciso leer las etiquetas para verificar si nuestros alimentos contienen alguno de los siguientes ingredientes que podrían ser de origen transgénico:

* Soya en forma de harina, proteína, aceites y grasas (“grasas vegetales”), emulgentes (lecitina), mono y di glicéridos de ácidos grasos, ácidos grasos.
* Maíz en forma de harina, aceite, almidón*, jarabe de maíz, alta fructosa, dextrosa, maltodextrina, isomaltosa, sorbitol, color caramelo.
* Algodón, como aceite proveniente de semillas.
* Canola, como aceite.
** Algunos productos listan como ingrediente el almidón modificado que es una transformación fisicoquímica 'sin relación con los transgénicos'.
Fuentes: Greenpeace, Reciclartemex.